Mientras
haya un niño indefenso expuesto al hambre, a la angustia,
a la miseria, al abandono o al dolor, dondequiera que esté
o quienquiera que sea, el movimiento Tierra de hombres,
creado con este propósito, le prestará auxilio
inmediato, en cuanto le sea posible.
Después
de haberlo hallado, Tierra de hombres salvará al
niño con los medios más estrechamente apropiados
para su desamparo. En su patria, si las circunstancias se
presentan o lejos de ella, en el caso contrario.
El
niño será alimentado. Atendido, provisto de
padres valiosos, devuelto a la vida digna de acuerdo con
los derechos del niño, dispondrá de asistencia
constante, tierna y eficaz.
Ajeno
a toda preocupación política, religiosa o
racial, como acto de justicia y no de condescendencia, como
actividad ejercida simplemente, de hombres a hombres, con
un desprendimiento allegado al ideal de anonimato, Tierra
de hombres está constituido por militantes la mayoría
voluntarios, orientados hacia una meta única:
Prestar
auxilio al niño, de quien es a la vez
embajador e instrumento de vida,
de mantenimiento y de consuelo.
Para
que nadie lo ignore, ni quienes pueden salvarse, ni quienes
pueden salvar, Tierra de hombres tratará de alertar
y reunir a la sociedad humana en torno a la aflicción
infinita de innumerables niños.